viernes, 30 de diciembre de 2011

Que fuimos, somos y seremos nada.


Pero es algo sin igual, porque nadie se comparar con él; vale, puede que no sea un modelo, pero para mí el mismísimo adonis se queda pequeño a su lado. Y es que tiene mil detalles que hacen que sepa diferenciarle entre un millón de personas… Como que siempre huele bien, da igual el momento del día, porque su olor se mete en mi nariz y empieza a acompañarme… Entonces, ya no huelo nada más. Porque
él
tiene esa forma desganada de andar que a la vez es rápida y enérgica, y que por mucho que haya millones de personas en esa misma calle al segundo sabrás que es él. Porque solo él tuerce el gesto y agacha la cabeza de esa forma cuando se enfada, y de repente te mira, con los ojos llenos de mil cosas que su boca no dirá porque su orgullo y su miedo no se lo permiten pero tú sabes perfectamente lo que te está diciendo… Él no es un amante de novelas pero me entrega todo su amor dentro de
nuestra espiral sin límite,
sin reconocérmelo, sin palabras bonitas, ni flores, ni cenas románticas, pero al fin a y al cabo, con tenerle a él no necesito nada más. Porque me da igual no tener un ramo de flores, me basta con que sonría y haga que todo funcione… ¿De qué sirven las flores? Si luego se marchitan…
Porque solo él sabe como devorarme con la mirada, y cuando estoy de espaldas noto su mirada clavada en mi nuca y sé perfectamente lo que significa sin ni siquiera haberla visto, y es que él sabe como decirte todo sin mediar palabra, sabe como decirte las cosas con caricias, porque en el segundo en que su mano roza la tuya ya tienes todo lo que necesitas saber.
Porque solo él se muerde el labio de esa forma cuando está nervioso y agacha la mirada intentando esconderla, para no cruzarla con la mía, para que no nos demos cuenta de que volvemos a perdernos en esa espiral. Y es que se queja por todo, pero luego después de mil vueltas me da la razón, sin pedir explicación, sin decir nada más, dejándonos así, dentro de algo sin conclusión.
Pero de repente, viene y me mira, y hace que se me olvide todo lo demás, hace que vuelva a ponerle en el
puesto número uno de donde nunca se cae,
y volvemos a ser todo eso que alguien quiere que seamos, volvemos a ser simples manecillas de un reloj, controlando el paso de los segundos, poco a poco, parándonos cuando dejamos de vernos, sin avanzar, quedándonos en ese impaciente estado donde podemos sentir que seguimos sin poder ser dueños de nuestras vidas…
Pero, ¿por qué?

Pd: courage creates historys.

No hay comentarios:

Publicar un comentario